Tras deliberar durante más de nueve horas a lo largo de dos días, el jurado de doce miembros anunció de manera unánime su fallo en el tribunal de Manhattan. Los cargos están directamente vinculados al ocultamiento de un pago de 130,000 dólares a la actriz de cine para adultos Stormy Daniels durante el tramo final de la campaña electoral de 2016, una transacción coordinada a través de su entonces abogado, Michael Cohen.
Al salir de la sala del tribunal, Trump arremetió visiblemente molesto contra el proceso judicial, calificándolo de "una vergüenza" y un juicio "amañado por un juez conflictivo y corrupto". El exmandatario y actual aspirante presidencial republicano insistió firmemente en su inocencia: "El verdadero veredicto lo dará el pueblo el 5 de noviembre", declaró ante los medios, haciendo referencia a las elecciones presidenciales de este año.
Por su parte, los fiscales del distrito de Manhattan argumentaron con éxito que la alteración de los registros contables de la Organización Trump no fue un simple error administrativo, sino un esfuerzo deliberado e ilegal para encubrir la violación de las leyes de financiamiento de campaña, con el fin de influir en las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca en 2016.
La histórica condena sitúa al país en un escenario político y legal completamente inexplorado. A pesar del veredicto, la Constitución de los Estados Unidos no impide que una persona con antecedentes penales compita por la presidencia ni que asuma el cargo en caso de ganar los comicios.
El juez de la Corte Suprema de Nueva York, Juan Merchan, ha programado la audiencia para la lectura de la sentencia. Cada uno de los 34 cargos de clase E (el nivel más bajo de delitos graves en el estado) conlleva una pena máxima de hasta cuatro años de prisión, aunque los expertos legales señalan que, al no tener antecedentes penales previos, el juez podría optar por otorgarle libertad condicional o una multa financiera. La defensa de Trump ya ha confirmado que apelará el veredicto en las próximas semanas.