Asfixia total y amagos de Washington: Así resiste la estructura de poder en Cuba la crisis más severa de su historia moderna

Asfixia total y amagos de Washington: Así resiste la estructura de poder en Cuba la crisis más severa de su historia moderna

DAVID RAUDALES
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Sin el petróleo de una Venezuela golpeada, aislada diplomáticamente y bajo la sombra de las recientes intervenciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente, el régimen de La Habana enfrenta un escenario de vulnerabilidad sin precedentes desde 1959.

POR: REDACCIÓN AMÉRICA LATINA DIGITAL

Miami, EE. UU. — Miércoles 20 de mayo de 2026

Cuba se encuentra caminando sobre el filo de la navaja. El país caribeño atraviesa una de las coyunturas más dramáticas e impredecibles desde el triunfo de la revolución de 1959, arrastrado por un aislamiento geopolítico profundo y una economía interna que da señales de un colapso sistémico inminente.

Si bien la isla ha demostrado históricamente una capacidad de resistencia extrema ante escenarios de precariedad absoluta —siendo el "Período Especial" tras la disolución de la Unión Soviética en 1991 el referente más cercano—, las variables actuales configuran una tormenta perfecta. La Habana se ha quedado completamente sin el suministro de petróleo venezolano tras la estrepitosa caída del régimen de Nicolás Maduro en Caracas en enero de este año, perdiendo además el oxígeno político de los que solían ser sus principales aliados continentales.

La doctrina Trump y el fantasma de la intervención

A la severa crisis de desabastecimiento energético y alimentario se suma una presión diplomática y militar por parte de los Estados Unidos que ha alcanzado niveles de hostilidad que no se registraban desde los días más oscuros de la Guerra Fría.

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado su retórica de cambio de régimen en el Caribe, fortalecida tras los recientes acontecimientos globales en los que Washington propició el derrocamiento del gobierno venezolano e inició una agresiva campaña de bombardeos aéreos sobre posiciones estratégicas en Irán.

El mandatario norteamericano ha dejado claro que el foco de la política exterior de la Casa Blanca apunta ahora de manera directa hacia el Palacio de la Revolución de La Habana, sugiriendo un desenlace rápido debido al ahogamiento financiero de la isla.

"Cuba caerá muy pronto. Están deseando llegar a un acuerdo", aseveró categóricamente el presidente Trump durante una entrevista telefónica concedida a la periodista Dana Bash de la cadena CNN.

Apenas veinticuatro horas antes de esas declaraciones, el jefe de Estado norteamericano utilizó un concepto que encendió las alarmas de las cancillerías de la región al hablar de una “toma de control amistosa” de Cuba, posicionando a la isla como el siguiente objetivo prioritario de su agenda internacional tras la ofensiva en Medio Oriente. "Lo que está pasando con Cuba es increíble, y creemos que queremos arreglar… terminar esto primero, pero será solo una cuestión de tiempo", sentenció de forma amenazante el líder estadounidense.

¿Cómo se sostiene la cúpula de La Habana ante la asfixia?

A pesar del cerco económico y las advertencias de intervención, la estructura de poder en Cuba mantiene un control hermético sobre las instituciones locales, sostenida por tres pilares fundamentales que intentan contener el descontento social interno:

  • El Buró Político del PCC: El Partido Comunista de Cuba sigue operando como el núcleo ideológico y de toma de decisiones, cerrando filas en torno a una narrativa de "resistencia numantina" frente a las amenazas externas.

  • El poder empresarial de las FAR: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a través de conglomerados como GAESA, retienen el control de las divisas y de los sectores económicos que aún sobreviven, como el turismo de bajo impacto, garantizando la lealtad de los mandos militares.

  • El aparato de seguridad interna: El Ministerio del Interior (MININT) mantiene una vigilancia estricta en las calles para disuadir cualquier conato de protesta masiva derivado de los prolongados apagones generales y la escasez de insumos básicos.

El tiempo juega en contra de la dirigencia cubana. Con las refinerías paralizadas, los apagones paralizando el aparato productivo y una superpotencia vecina decidida a capitalizar el vacío dejado por el chavismo en Venezuela, la cúpula de poder en Cuba afronta el reto definitivo de su existencia: sobrevivir a una asfixia total sin sus antiguos protectores internacionales.

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