El histórico ritual islámico se celebrará este año bajo un clima de marcada tensión política con Irán.
Se prevé una ligera baja en la asistencia en comparación con los últimos tres años.
A lo largo de 14 siglos de historia, este evento masivo solo se ha visto alterado en unas 40 ocasiones.
MUNDIAL. La fe y la geopolítica vuelven a cruzarse en el corazón de Oriente Medio. Arabia Saudita se prepara para albergar el Hajj, la peregrinación anual a la ciudad sagrada de La Meca, considerada una de las mayores congregaciones humanas del planeta. Sin embargo, la edición de este año se desarrollará bajo una atmósfera de profunda cautela debido a la latente sombra de la guerra y las fricciones diplomáticas con la vecina República Islámica de Irán.
El Hajj es uno de los cinco pilares fundamentales del islam. Para todo creyente musulmán, realizar estos rituales representa un mandato espiritual obligatorio que debe cumplirse al menos una vez en la vida, siempre y cuando se cuente con las capacidades físicas y los recursos económicos necesarios.
Las cifras del Hajj: Una fe que desafía el contexto
El flujo de fieles hacia el reino saudí ya ha comenzado. El evento, que este año tendrá lugar entre el 25 y el 29 de mayo, registrará una asistencia masiva, aunque ligeramente menor a la de periodos recientes:
1.5 millones de peregrinos son esperados oficialmente para esta edición.
1.7 a 1.8 millones de personas fue el promedio de asistencia registrado consecutivamente durante los últimos tres años.
A pesar de la ligera disminución en los registros, las autoridades saudíes han desplegado un descomunal e histórico operativo de seguridad y logística médica para garantizar que el circuito de los rituales se desarrolle sin incidentes en los lugares sagrados.
Un evento que resiste el paso de la historia
La resiliencia del Hajj a lo largo del tiempo es notable. Los registros de los historiadores demuestran que, a lo largo de más de 14 siglos de existencia, esta sagrada peregrinación solo ha sido cancelada o severamente restringida unas 40 veces debido a guerras, brotes de peste o conflictos políticos.
El dato: La última gran interrupción de la que se tiene registro ocurrió en el año 2020, cuando las autoridades del reino saudí se vieron obligadas a blindar sus fronteras y limitar el acceso a un grupo mínimo de residentes locales debido a la pandemia global de COVID-19.
En esta ocasión, mientras los fieles centran sus oraciones en la paz y la espiritualidad, la comunidad internacional observa con atención cómo manejará Riyadh la seguridad del evento, en un tablero regional donde cualquier chispa política podría resonar con fuerza dentro de los muros de La Meca.