Washington D.C. / Caracas. Tras la tragedia provocada por los devastadores terremotos del pasado 24 de junio de 2026 en Venezuela, los Estados Unidos ha asumido un rol protagónico en la coordinación de la ayuda internacional, desplegando una masiva operación de asistencia de emergencia para atender a los miles de damnificados y heridos.
Hasta la fecha, la movilización de recursos por parte de Washington supera los 386 millones de dólares en asistencia humanitaria directa, enfocada tanto en las labores inmediatas de rescate como en la mitigación de la crisis sanitaria y de infraestructura que atraviesa el país sudamericano.
Un puente aéreo y logístico para la emergencia
La respuesta estadounidense se ha articulado a través de agencias federales, el sector privado y mandos militares, priorizando la velocidad de entrega en las zonas más afectadas:
Puente aéreo humanitario: El Departamento de Estado de los EE.UU., en una alianza estratégica con la multinacional Amazon, estableció un puente aéreo humanitario con frecuencias semanales. Los cargamentos despegan desde Miami con destino directo al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, transportando toneladas de insumos médicos, alimentos no perecederos y sistemas de purificación de agua.
Apoyo técnico de búsqueda y salvamento: Equipos especializados de búsqueda y rescate urbano (USAR) fueron desplegados en el terreno para apoyar en la remoción de escombros, localización de sobrevivientes y evaluación estructural de los edificios colapsados.
Despliegue logístico de SOUTHCOM: El Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) proporciona soporte logístico y de transporte aéreo crítico para movilizar los suministros de manera interna hacia las comunidades aisladas por los deslizamientos de tierra y las fallas en las vías terrestres.
Enfoque en la recuperación a largo plazo
Además de la entrega inmediata de agua, carpas de refugio y raciones de comida, las autoridades estadounidenses han manifestado que los fondos también se destinarán a programas de mediano y largo plazo. Esto incluye el fortalecimiento de la red de hospitales de campaña y el financiamiento a organizaciones humanitarias internacionales que operan en la zona para prevenir brotes epidemiológicos y garantizar la protección de la población civil más vulnerable.