Ciudad de México. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fijó una postura firme frente a las recientes acciones judiciales de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro, cuestionando la temporalidad y la motivación política de las acusaciones por narcotráfico y el derribo de avionetas de la organización "Hermanos al Rescate" en 1996.
Durante su habitual conferencia de prensa en el Palacio Nacional, la mandataria mexicana abogó por la diplomacia, el derecho internacional y la soberanía de los pueblos, desmarcando a su gobierno de las medidas punitivas extraterritoriales y criticando la vigencia de señalamientos basados en eventos del siglo pasado.
"¿Qué sentido tiene que acusen a alguien por algo que ocurrió hace 30 años? No compartimos las acusaciones, no nos corresponde a nosotros juzgar a otros países, y menos por cuestiones que ocurrieron hace tanto tiempo."
— Claudia Sheinbaum, Presidenta de México
El trasfondo: Cargos de la era de la Guerra Fría
La reacción de la mandataria mexicana surge tras hacerse públicos los cargos formales presentados en tribunales federales de EE. UU. contra el histórico líder de la revolución cubana, quien hoy cuenta con 94 años de edad. Las acusaciones imputan a Castro responsabilidades directas en la interceptación y derribo de dos aeronaves civiles en el espacio aéreo cercano a la isla a mediados de la década de los noventa, así como supuestos vínculos con el tráfico de estupefacientes en esa misma época.
Para el Gobierno de México, la reactivación de estos expedientes judiciales responde a dinámicas que no abonan a la estabilidad de la región americana y que perpetúan el enfoque de tensiones bilaterales heredadas de la Guerra Fría.
Entre la no intervención y la realidad regional
El pronunciamiento de Sheinbaum mantiene la línea histórica de la política exterior mexicana —la Doctrina Estrada— basada en la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, pero añade un matiz de pragmatismo sobre la utilidad real de estas medidas en el tablero geopolítico actual. Entre los puntos analizados por especialistas internacionales tras las declaraciones destacan:
Anacronismo judicial: La crítica presidencial apunta a que juzgar hechos de hace tres décadas ignora el contexto político actual y los canales diplomáticos modernos necesarios para la cooperación regional.
Impacto en la población: La reactivación de acusaciones contra la cúpula histórica cubana suele traducirse en un endurecimiento de sanciones económicas (embargo), afectando directamente la calidad de vida de los ciudadanos en la isla.
Liderazgo de México: Con esta postura, México reafirma su papel como un puente de diálogo histórico entre Washington y La Habana, rechazando el uso de los tribunales estadounidenses como herramientas de presión política internacional.
El debate queda abierto sobre si estas acciones judiciales tendrán un impacto real en el relevo político de Cuba o si, tal como lo sugirió la presidenta de México, se trata de una medida extemporánea que distrae de los desafíos urgentes que enfrenta el hemisferio en materia de migración, seguridad y desarrollo económico.