Por [DAVID RAUDALES] – 02 de enero de 2026
En las profundidades de las montañas y selvas del suroeste de Colombia, en la región del Cauca, se esconde el epicentro invisible del comercio global de cocaína. Un documental impactante, titulado “Cocaine Jungle: Blood, Leaves and Survival | Colombia: Enter at Your Own Risk”, publicado en el canal Free Documentary el 21 de diciembre de 2025 y con más de 27.000 visualizaciones en pocas semanas, adentra al espectador en un mundo de pobreza extrema, violencia perpetua y resiliencia humana, donde campesinos, exguerrilleros y comunidades indígenas quedan atrapados en la maquinaria del narcotráfico.
El filme, guiado por un fixer local que facilita el acceso a zonas controladas por grupos armados, cuestiona directamente: ¿qué futuro les espera a los agricultores colombianos, atrapados entre la supervivencia y la explotación en un país aún marcado por la hoja de coca?
Colombia sigue siendo el principal productor mundial de cocaína, un legado que arranca desde el boom de la marihuana en los años 60, pasa por el auge de los carteles en los 80 y 90, y llega hasta la toma de control por guerrillas y paramilitares tras la caída de figuras como Pablo Escobar. Hoy, el cultivo de coca sustenta una economía ilegal que financia conflictos armados, pero también representa la única opción viable para miles de familias en regiones olvidadas por el Estado.
En el Cauca, el documental muestra la rutina diaria de campesinos como Ruspacho, un recolector con décadas de experiencia que sale al amanecer para cosechar hojas de coca. “El trabajo es demasiado duro”, confiesa, recordando cómo la pobreza lo obligó a volver al cultivo tras intentos fallidos de abandonarlo. Los agricultores explican que, aunque dañino, la coca ofrece ingresos rápidos —hasta millones de pesos en una buena cosecha— frente a salarios mínimos que no alcanzan para sostener una familia. Alternativas legales como el café o el aguacate son menos rentables debido a la falta de infraestructura, mercados estables y subsidios gubernamentales.
El proceso de producción se revela en laboratorios clandestinos ocultos en la jungla: hojas picadas mezcladas con cemento, amoníaco y queroseno para extraer la pasta base, en medio de vapores tóxicos que afectan la salud de los trabajadores jóvenes, atraídos por salarios relativamente altos en un contexto de desempleo.
Uno de los testimonios más reveladores es el de Romero Cortez, excomandante de las FARC que se unió en 1999 motivado por la desigualdad social. Describe la vida guerrillera como un infierno de bombardeos y emboscadas, donde la coca se convirtió en fuente de financiación mediante “impuestos” a los cultivos. Tras el acuerdo de paz de 2016, muchos excombatientes intentan reintegrarse, pero las dificultades persisten en un país donde el conflicto no ha terminado del todo.
El documental no elude la violencia: redadas militares que destruyen laboratorios, puestos de control que desvían rutas, extorsiones por parte de disidencias guerrilleras y carteles, y el riesgo constante de secuestros o asesinatos. El equipo periodístico vive la tensión en carne propia, huyendo de amenazas y vigilados por informantes.
Intentos de transición a cultivos legales, como el de José Larry Velasco, quien cultiva aguacates y otros productos tras abandonar la coca, destacan los obstáculos: la fumigación con glifosato en épocas pasadas dejó tierras infértiles, y sin apoyo estatal, la coca sigue siendo más competitiva.
Sobrevivientes como Hilda Brondo relatan el costo humano: familias destrozadas por el conflicto, pérdida de seres queridos y comunidades sin servicios básicos. “No somos malos, cultivamos por necesidad”, insisten los entrevistados.
El filme concluye que el problema trasciende las drogas: es una historia de comunidades olvidadas, pobreza generacional y falta de oportunidades. Mientras exista demanda global de cocaína, la oferta persistirá. La paz real requiere inversión en dignidad, justicia y desarrollo rural, no solo represión.
Este documental, con acceso único y testimonios crudos, obliga a reflexionar sobre las raíces profundas del narcotráfico y el fracaso de políticas que no abordan la desigualdad. Disponible en YouTube, es un retrato esencial de un conflicto que, lejos de resolverse, sigue cobrando vidas en la jungla colombiana.


