
Por [DAVID RAUDALES] – 06 de enero de 2026
Jamaica evoca imágenes de reggae, movimiento rastafari y un estilo de vida relajado bajo el sol caribeño. Sin embargo, un documental profundo revela la cara menos turística de la isla: un territorio de exuberante biodiversidad, historia colonial turbulenta y una filosofía cotidiana de "take it easy" que ayuda a sus habitantes a enfrentar la dureza de la vida. El filme “Antes un puerto pirata, hoy paraíso tropical: Jamaica”, publicado en el canal Free Documentary Español el 26 de noviembre de 2025 y con más de 75.000 visualizaciones hasta la fecha, explora los contrastes de esta nación insular, desde sus montañas remotas hasta la bulliciosa capital Kingston.
El documental invita a descubrir la Jamaica rural, lejos de los resorts todo incluido. Las montañas cubiertas de bambú, valles fértiles y formaciones de piedra caliza crean paisajes impresionantes, con cascadas y selvas tropicales que albergan una biodiversidad vibrante, incluyendo el colibrí Doctor Bird, ave nacional. El suelo rico y el clima tropical permiten cosechas abundantes de cocos, bananas, piñas, mangos, aguacates y breadfruit, que se transportan por ríos en balsas de bambú artesanales —embarcaciones que duran hasta seis meses y requieren habilidad para navegar rápidos.
En las costas, la pesca sostiene a comunidades enteras. Pescadores como Roy Collins comparten botes para dividir costos de combustible y viven en cabañas simples frente al mar. Collins, protagonista destacado del documental, encarna la esencia jamaicana: “Todo se mueve más lento en Jamaica. Lo tomo todo de manera más relajada. Las cosas no van tan rápido aquí, y la vida es un poco más natural. Si quieres vivir sin tanto estrés, intenta llevar una vida más simple, donde no necesites cosas tan caras”. Su rutina dominical —cocinar ackee (fruta nacional, similar a huevos revueltos picantes cuando se prepara con bacalao salado) para amigos, lavar platos en el mar con arena para ahorrar agua— refleja una existencia minimalista y serena.
La historia de Jamaica está marcada por su pasado turbio. En el siglo XVII, Port Royal era un refugio de piratas y bucaneros, un puerto sin ley donde se recuperaban antes de atacar barcos españoles. Un devastador terremoto en 1692 hundió gran parte de la ciudad, matando a 2.000 personas y obligando a los sobrevivientes a fundar Kingston, hoy la capital con casi un millón de habitantes en su área metropolitana y uno de los puertos naturales más grandes del Caribe.
Kingston representa los contrastes modernos: centro económico con alto desempleo (alrededor del 30%), lo que la convierte en una de las capitales más violentas del mundo. El Coronation Market, el mayor de la isla, bulle desde las 5 de la mañana con vendedores y compradores; al cierre, los puestos se convierten en escenarios de dominós (el juego nacional conocido como "cutthroat") acompañados de música y bailes en lenguas africanas.
La economía tradicional gira en torno a la caña de azúcar, principal exportación, y la producción de ron —fermentado, destilado y madurado en barriles de madera hasta 15 años. Fábricas del siglo XIX aún operan con ruedas hidráulicas, reminiscencias de la era española (cuando colonos de Sevilla exportaban azúcar a Europa) y británica (que tomó la isla en 1655). Vestigios como el Colbeck Castle, una fortaleza con estilo de mansión italiana, recuerdan la resistencia contra invasiones.
Pese a la pobreza y los desafíos, el documental enfatiza la resiliencia cultural: dos tercios de la población es protestante, con domingos dedicados a la iglesia, la playa y el descanso. La filosofía de "take it easy" no es solo un eslogan turístico, sino una herramienta para mantener el espíritu ante la adversidad. Como concluye Roy Collins: “Vivo como un vaquero en la playa. No necesito mucho. Cuando estás sano y libre, la vida es buena. Hay que tomar todo con calma”.
Este retrato, rico en imágenes naturales y humanas, cuestiona la visión estereotipada de Jamaica y destaca cómo su gente equilibra belleza, historia y precariedad con serenidad. Disponible en YouTube, el documental es una invitación a conocer la isla auténtica, donde la simplicidad es la clave para una vida plena.



