Ciudad de México, 22 de diciembre de 2025 – En un fenómeno creciente que combina tecnología, engaño psicológico y crimen organizado, los secuestros virtuales han convertido el miedo en una industria millonaria en México. Un reportaje especial de DW Español expone cómo delincuentes, muchos operando desde cárceles, utilizan llamadas telefónicas, inteligencia artificial y datos personales robados para convencer a víctimas de que un familiar ha sido plagiado, exigiendo rescates rápidos que oscilan entre miles y cientos de miles de pesos.
El video, titulado "Secuestros virtuales: el negocio del miedo en México", detalla casos impactantes. En uno de ellos, una familia recibió una llamada donde una voz –generada o manipulada– simulaba los gritos de auxilio de una hija supuestamente secuestrada. Los extorsionadores, con información precisa sobre rutinas, direcciones y nombres de seres queridos obtenida de redes sociales o bases de datos filtradas, presionan para que se depositen sumas urgentes en cuentas o se entreguen en efectivo, amenazando con violencia inmediata.
Expertos consultados en el reportaje, como criminólogos y autoridades de la Guardia Nacional, explican que estos delitos no involucran un secuestro físico real, sino un "secuestro express" del temor. Los criminales operan en bandas estructuradas, a menudo desde penales de alta seguridad, donde tienen acceso a celulares contrabandeados. Utilizan apps de voz sobre IP para enmascarar números y, en casos avanzados, deepfakes o IA para clonar voces de víctimas potenciales basándose en videos públicos de TikTok o Facebook.
El impacto psicológico es devastador. Víctimas relatadas en el documental describen el pánico inmediato: padres que corren a bancos o casas de cambio para transferir dinero, creyendo salvar una vida. Una madre entrevistada contó cómo pagó 150 mil pesos en menos de una hora, solo para descubrir después que su hijo estaba sano y salvo en la escuela. "El miedo te paraliza, no piensas, solo actúas", relata.
Según datos citados, México registra miles de denuncias anuales por este delito, aunque la cifra real es mayor debido a la subregistración. Las entidades más afectadas incluyen Ciudad de México, Estado de México, Jalisco y Guerrero, donde el crimen organizado diversifica sus ingresos ante operativos contra el narcotráfico. Las autoridades han desmantelado varias redes, incautando listas con miles de números telefónicos y guiones detallados para las llamadas.
El reportaje advierte sobre medidas preventivas: no compartir datos personales en redes abiertas, configurar perfiles como privados, establecer códigos familiares para emergencias reales y, ante una llamada sospechosa, colgar inmediatamente y verificar directamente con el supuesto secuestrado. Campañas gubernamentales, como las de la Fiscalía General de la República, promueven el lema "Cuelga y verifica".
Sin embargo, la impunidad persiste. Muchos casos quedan sin resolución porque los pagos se hacen en criptomonedas o mediante mulas difíciles de rastrear. Analistas señalan que el auge de la IA agravará el problema, permitiendo engaños más convincentes y personalizados.
Este negocio del terror no solo genera ganancias millonarias para los delincuentes, sino que erosiona la confianza social en un país ya golpeado por la violencia real. El documental concluye con un llamado a la acción colectiva: educación digital, regulación de datos y cooperación internacional para combatir un delito que explota el más primal de los miedos humanos.
.jpg)