Berlín, 23 de diciembre de 2025 – En un mundo interconectado donde el crimen organizado genera billones de dólares anuales, infiltrando economías legales, gobiernos y hasta grupos terroristas, surge la pregunta central: ¿pueden estas mafias transnacionales ser erradicadas por completo? Un documental de DW Documental, titulado "¿Es posible acabar con las redes criminales de alcance global?", explora esta compleja realidad a través de casos en Europa, América Latina, África y Oriente Medio, revelando cómo el narcotráfico, el blanqueo de dinero y la corrupción forman un ecosistema casi indestructible.
El filme inicia con una operación policial en febrero de 2021 en el puerto de Hamburgo, Alemania, donde se incautaron 16 toneladas de cocaína ocultas en latas de yeso, procedentes de Paraguay. Esta fue la mayor decomiso en Europa, con un valor callejero superior a los 1.000 millones de euros. Los investigadores destacan cómo las drogas viajan de Sudamérica a Europa, mientras el dinero sucio se lava en terceros países, ilustrando la cadena global del narcotráfico.
En Alemania, el fiscal Wolfgang Solnar narra esfuerzos contra redes de marihuana y cocaína, pero admite que arrestar a líderes locales no desmantela las estructuras superiores. Europol y el FBI estiman que Europa alberga entre 4.000 y 5.000 grupos criminales, muchos profesionales y discretos, que invierten hasta 2 billones de dólares anuales en sobornos, según el Banco Mundial. En los Balcanes, la violencia es más visible: en Montenegro y Serbia, clanes rivales han protagonizado decenas de asesinatos por el control de rutas de cocaína, con sicarios usando máscaras de silicona para evadir cámaras.
El documental profundiza en las conexiones con el terrorismo. Grupos como Al-Qaeda en África Occidental, el Estado Islámico o Hezbollah colaboran con carteles, cobrando "impuestos" por rutas de drogas o lavando dinero a través de redes globales, como concesionarios de autos en Alemania. En Italia, se incautó Captagon valorado en 1.000 millones de euros ligado a yihadistas.
América Latina paga el precio más alto en vidas. En México, desde la "guerra contra las drogas" declarada en 2006, se registran más de 125.000 muertos. El caso de la periodista María Elena Ferral, asesinada en 2020 en Veracruz por investigar corrupción y carteles, ejemplifica el riesgo: su hija Fernanda continúa la lucha pese a atentados. En Colombia, décadas de fumigaciones no han reducido la producción.
El blanqueo de dinero es el nudo gordiano. Según la ONU, el crimen organizado mueve hasta 3 billones de euros al año (3% del PIB global), inyectando fondos ilegales en bancos como Deutsche Bank. Expertos citan que el dinero sucio ayudó a salvar la economía mundial durante la crisis de 2008. En Europa Oriental, asesinatos de periodistas como Jan Kuciak en Eslovaquia (2018) y Daphne Caruana Galizia en Malta (2017) expusieron lazos entre mafias italianas ('Ndrangheta), políticos y gobiernos.
Europol describe estas redes como "fluidas": alianzas cambiantes, expertos externos y adaptabilidad rápida. Aunque hay incautaciones récord y arrestos, la corrupción política y la dependencia económica de fondos ilegales obstaculizan una erradicación total. El director de UNODC resume: "El único dinero que salvó la economía mundial del colapso fue el sucio".
El documental concluye con escepticismo: sin cooperación internacional real y voluntad para cortar la integración del crimen en la economía legal, estas redes seguirán prosperando, generando violencia, inestabilidad y desigualdad. Un llamado a reflexionar sobre cómo el consumo en países ricos alimenta esta maquinaria global.
