Una nueva estrategia para combatir la violencia: La batalla del alcalde Brandon Scott por Baltimore En 2020, Brandon Scott fue elegido alcalde de Baltimore, convirtiéndose en el alcalde más joven en la historia de la ciudad. El alcalde Scott asumió el cargo en un momento difÃcil.
Baltimore sufrÃa una alta tasa de criminalidad, y todo el paÃs se enfrentaba a protestas masivas contra la violencia policial tras la muerte de George Floyd. Muchos esperaban que Scott, quien creció viendo de primera mano los efectos de la violencia, pudiera lograr un cambio. Prometió alejar a Baltimore de las polÃticas antiguas y fallidas, y encaminarla hacia un nuevo enfoque centrado en la recuperación y la prevención. Este cambio no serÃa fácil. Se enfrentó a la oposición polÃtica, a un constante aluvión de crÃticas y a la devastadora realidad de la violencia diaria. Esta es la historia de su primer año luchando por hacer de Baltimore una ciudad segura.
La larga batalla de Baltimore contra la violencia
El alcalde Scott creció en Park Heights, uno de los barrios más pobres y violentos de Baltimore.
Presenció su primer tiroteo antes de cumplir los diez años. Sabe que la violencia ha dominado la ciudad durante décadas.
En las décadas de 1980 y 1990, la ciudad adoptó una polÃtica de "tolerancia cero" para combatir el crimen. La idea era simple: si la policÃa perseguÃa y arrestaba a todos los involucrados en delitos menores, como beber en la calle o merodear, el crimen desaparecerÃa mágicamente.
¿Por qué fracasó la polÃtica de tolerancia cero?
Esta estrategia no funcionó. Scott señala que esta polÃtica se dirigÃa principalmente contra la población negra en la calle. Condujo a detenciones masivas y encarcelamientos injustos por delitos menores. El resultado fue desgarrador.
Las familias fueron separadas sin motivo alguno.
Personas fueron encarceladas injustamente por delitos que no cometieron.
La violencia no cesó.
La violencia ha seguido asolando la ciudad. Incluso durante el primer año de mandato de Scott, la ciudad experimentó un aumento del 17 % en los homicidios en comparación con el año anterior. Todos coinciden en que el ciclo de violencia debe cambiar. Scott creÃa que la ciudad necesitaba un nuevo enfoque centrado en abordar las causas profundas del problema, no solo en encarcelar a la gente.
La visión de Scott para la seguridad pública
Como alcalde, el principal objetivo de Brandon Scott era reducir la alta tasa de criminalidad de la ciudad. Estaba decidido a cumplir su promesa: la paz es lo único por lo que vale la pena luchar en una ciudad asolada por la violencia. Decidió implementar un enfoque de salud pública para abordar la violencia, dejando atrás los métodos punitivos utilizados por administraciones anteriores.
El alcalde y su equipo se propusieron replantear por completo la seguridad pública. Su objetivo principal era ambicioso: reducir el número de homicidios en un 15%.
Cambiar el enfoque hacia las causas fundamentales
Scott y sus analistas cuestionaron la creencia generalizada de que el narcotráfico y las pandillas son la principal causa de la violencia en Baltimore. Descubrieron que la principal causa de homicidios este año fueron las disputas interpersonales .
Estas disputas incluyen:
Violencia relacionada con problemas domésticos.
Alguien que se siente insultado.
Discusiones sobre comentarios realizados en redes sociales como Instagram.
Si la causa fundamental de la violencia es el conflicto y el trauma, la solución debe incluir intervención y apoyo.
Presentación de la Estrategia de Reducción de la Violencia Grupal (GVRS)
La pieza central del plan del alcalde Scott es la Estrategia de Reducción de la Violencia Grupal (GVRS) .
Esta estrategia se centra en involucrar a las personas con mayor probabilidad de cometer o sufrir violencia armada.
El GVRS ofrece a estas personas de alto riesgo dos opciones claras:
Consecuencias: Si continúan por su camino actual, el sistema judicial se asegurará de que afronten las consecuencias.
Ayuda y oportunidad: Pide ayuda para cambiar tus vidas.
Para quienes elijan la segunda opción, la ciudad debe ofrecer alternativas reales. Los intentos anteriores de usar esta estrategia fracasaron porque la ciudad se centró únicamente en la amenaza de cárcel sin ofrecer una salida viable. El plan de Scott incluye:
Servicios de apoyo comunitario.
Empleo transitorio y formación laboral.
Servicios de reubicación si necesitan mudarse por seguridad.
Para que el plan GVRS funcione en todo Baltimore de manera duradera, la ciudad estimó que necesitarÃa una inversión anual sostenida de entre 6 y 8 millones de dólares .
El papel de la violencia en los interruptores
Una parte fundamental del enfoque de salud pública es el apoyo a programas de intervención comunitaria contra la violencia, como Calles Seguras . Estos programas utilizan mediadores para reducir la tensión en los conflictos antes de que se conviertan en tiroteos.
Los mediadores de violencia suelen ser personas que han estado en prisión. Crecieron en los barrios a los que sirven y gozan de credibilidad en las calles . Comprenden las dificultades de mantener a una familia y las presiones de esa vida. Utilizan este conocimiento y la confianza depositada en ellos para detener la violencia.
Los trabajadores de Calles Seguras actúan como mediadores. Conocen a las figuras clave del barrio, incluyendo a los mayores narcotraficantes y a las personas con mayor probabilidad de cometer un tiroteo. Si ocurre un tiroteo, se comunican de inmediato con los lÃderes comunitarios para prevenir represalias.
La necesidad de apoyo
La labor de los intermediarios de la violencia es crucial y muy peligrosa.
En una ciudad de 600.000 habitantes, solo hay unos 80 trabajadores del programa Calles Seguras. Necesitan mucha más ayuda y recursos.
La comunidad lamentó la pérdida de "Tater", un lÃder de Calles Seguras asesinado al intentar evitar que una situación se tornara violenta. Su muerte fue un crudo recordatorio de los riesgos que estos mediadores corren a diario.
El alcalde Scott prometió seguir invirtiendo en Calles Seguras y brindando a los mediadores el apoyo que merecen.
Aislamiento polÃtico y resistencia
La puesta en marcha del GVRS fue complicada porque el alcalde Scott se enfrentó a una importante resistencia polÃtica, incluso antes de que el plan pudiera entrar en vigor por completo.
Sus oponentes criticaron sus polÃticas por considerarlas "progresistas" y argumentaron que no se podÃa hacer nada contra la violencia sin ser "duros contra el crimen". Esta lucha polÃtica se convirtió en una distracción constante.
El obstáculo del gobernador
El alcalde Scott necesitaba urgentemente la cooperación y la financiación de las agencias estatales, ya que controlan servicios cruciales como:
Libertad condicional y libertad vigilada.
Centros penitenciarios.
Servicios para menores.
La cárcel municipal.
Todas estas agencias rinden cuentas al gobernador de Maryland, Larry Hogan. El alcalde Scott intentó repetidamente concertar una reunión con el gobernador, pero durante meses, Hogan se negó a reunirse con él. Hogan criticó públicamente a Scott, insinuando que el alcalde estaba centrado en recortar fondos a la policÃa y no abordaba el problema de la delincuencia.
Scott explicó que su enfoque no consistÃa en recortar fondos, sino en replantear la labor policial . Esto implicaba, estratégicamente, aliviar la carga del departamento de policÃa y transferirla a otras agencias sociales mejor preparadas para gestionarla. La policÃa siempre habÃa recibido la mayor parte del presupuesto municipal, pero la violencia seguÃa siendo elevada.
La guerra polÃtica contra el crimen amenazaba con hacer descarrilar todo el plan.
Trabajando juntos por Baltimore
A pesar de la tensión polÃtica, la delegación federal se comprometió a colaborar con el alcalde Scott. Reconocieron que no existe una solución fácil, pero confiaban en su plan.
Finalmente, la presión ejercida sobre el gobernador Hogan dio resultado. Tras meses de peticiones públicas y disputas polÃticas, Scott consiguió reunirse con el gobernador. Durante la conversación privada, el alcalde Scott demostró con éxito la gravedad de la situación. Hizo hincapié en que esto no era un juego polÃtico; la violencia afectaba a personas que conocÃa personalmente.
El gobernador Hogan admitió posteriormente que le impresionó el esfuerzo y la dedicación que el alcalde Scott habÃa invertido en el plan GVRS. Este avance propició la cooperación estatal esencial para el éxito de la estrategia.
Poniendo el plan en práctica
Tras asegurar la cooperación federal y estatal, la ciudad puso en marcha la Estrategia de Reducción de la Violencia Grupal en el Distrito Oeste . Este distrito fue elegido por haber registrado históricamente el mayor número de homicidios.
El primer paso consistió en identificar y contactar a las personas más expuestas a la violencia.
Notificación y oferta de ayuda
Los equipos fueron de puerta en puerta para entregar una carta de notificación especial del alcalde a los ciudadanos involucrados en violencia grupal o comportamientos de alto riesgo.
La carta, firmada por el alcalde Brandon Scott, pretendÃa ofrecer una tabla de salvación. DecÃa:
"Le escribo porque usted es ciudadano de Baltimore y, debido a su comportamiento de alto riesgo y su asociación con la violencia grupal, está expuesto a participar en actos violentos o a ser vÃctima de ellos. Como alcalde de Baltimore y como su vecino, me comprometo a hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, seguro y libre."
La carta recalcaba que los antiguos intentos, centrados únicamente en la aplicación de la ley, no habÃan funcionado y solo habÃan dado lugar a la detención y encarcelamiento injustos de demasiados jóvenes, perjudicando a familias y comunidades. La ciudad ofreció ayuda, que incluÃa:
Programas educativos.
Formación laboral.
Asistencia financiera de emergencia.
Historias de éxito y desafÃos
El programa GVRS comenzó a mostrar resultados positivos en la zona piloto. Un participante, que habÃa sido vÃctima de un tiroteo, comentó que el programa le ayudó a evitar represalias. Fue reubicado y ahora vive sin miedo a ser baleado frente a su casa. El programa le ayudó a retomar su carrera como mecánico automotriz.
El plan avanza lentamente, pero progresa, y la información se está difundiendo. Los datos muestran que desde la puesta en marcha del GVRS en el Distrito Oeste, se ha producido una disminución en el número de personas asesinadas o heridas de bala en el oeste de Baltimore .
Sin embargo, la violencia seguÃa siendo alta en toda la ciudad, con más de 300 homicidios en lo que va del año. Scott se mantuvo firme en su compromiso, consciente de que un cambio duradero requiere paciencia y perseverancia.
Centrándonos en la esperanza, no en los números
El alcalde Scott se enfrentó a un escrutinio constante de los medios sobre si su plan estaba "funcionando", especialmente cuando la ciudad no alcanzó el objetivo de reducción del 15% a nivel municipal. Sostuvo que centrarse únicamente en las cifras inmediatas ignoraba la realidad de los problemas sistémicos.
Hizo hincapié en que si la gente comprende que la violencia es producto del racismo y la opresión sistémicos, se dará cuenta de que una sola medida no lo solucionará de la noche a la mañana. Cada iniciativa, como el fin de semana trimestral de Cese al Fuego de Baltimore (eventos que se celebran en toda la ciudad para celebrar la vida y fomentar la paz), infunde esperanza a la gente cada dÃa.
El alcalde hizo hincapié en que su objetivo no es su carrera polÃtica, sino la seguridad de los niños de Baltimore.
"Lo más propio de un gánster en el mundo es el perdón", dijo en una ocasión Tater, el fallecido lÃder de Safe Streets.
El alcalde Scott está centrado en crear sistemas que salven vidas para que la próxima generación no tenga que pasar por lo que él vivió.
Seguir adelante ante la pérdida
A pesar de las dificultades, el trabajo continúa. Al finalizar su primer año, Baltimore registró 337 homicidios. Durante un acto conmemorativo, la ciudad optó por leer los nombres de las vÃctimas no en orden cronológico, sino por edad: dos meses, tres años, cuatro años, etc. Esta desgarradora lista recordó a todos que cada vida perdida representa a una persona, no solo a un número.
El alcalde Scott cree que Baltimore debe apoyar colectivamente a los seres queridos que quedaron atrás y comprometerse con la sanación colectiva mientras construye un futuro más seguro. Continúa ampliando el programa Calles Seguras y la Estrategia de Reducción de la Violencia Grupal, consciente de que solo un esfuerzo unido y centrado en la comunidad puede erradicar definitivamente la violencia en la ciudad.
